Santa María de Eunate nos abre sus puertas

Y lo hizo en sentido literal. Gracias a las gestiones de Almudena, y por supuesto a la Parroquia de Muruzabal, la ermita de Santa María de Eunate –cerrada los lunes- permitió su acceso a ‘Discamino 2012’ y ‘El desorden de los sentidos’. Fue toda una suerte que pudiéramos disfrutar de esta impresionante construcción de estilo Románico.

La noche previa, el equipo de rodaje estuvo repasando todo lo necesario para filmar una de las escenas de mayor carga sensorial. No voy a desvelar nada, claro, simplemente señalaré que hacía falta la presencia de casi todo los componentes de ‘El desorden de los sentidos’ y que sería necesaria también su pericia. Y como comprendí la importancia de dicha escena seleccioné con cuidado la “mirada al rodaje” que os contaría esa jornada, la compra de vituallas. ¿Acaso no iba a necesitar el equipo reponer fuerzas después de un duro trabajo?

Allí estábamos. Juhan y yo camino de un supermercado de Estella. También dudé de mi elección sobre el foco informativo para esa jornada, pero el destino me daría pronto la razón. Mientras me imaginaba todos los preparativos de grabación, Juhan realizaba la compleja fórmula de la compra cotidiana: comer bien y economizar recursos. De paso también contamos nuestro viaje al carnicero: “Me conectaré para seguiros. Mucha suerte”.

Ya cargando el maletero recibí una llamada telefónica del programa ‘Somos cómplices’, querían hablar con algún componente de los dos proyectos. ¿Por qué no estaba en Santa María de Eunate? Cuando 20 minutos más tarde llegamos a la ermita todavía no habían llegado Javier Pitillas y Gerardo, mala suerte con un par de pinchazos. Al final todo fue encajando: llegada de nuestros compañeros, una buena grabación, entrevista en la radio con Javier Luque (con compra incluida) y un descanso a la sombra tras los muros del edificio de planta octogonal.

Y antes de continuar con la jornada Almudena y yo dimos felizmente las tres correspondientes vueltas a la capilla para pedir un deseo. Claro, luego me enteré que para que se cumpla había que hacerlo descalzo y en el sentido de las agujas del reloj. Otra vez será.